En el ámbito iniciático existen diferentes mapas para entender la realidad, los cuales nunca deben ser interpretados como la verdad misma, sino como representaciones subjetivas y limitadas de lo que percibimos y comprendemos.

Cada mapa ofrece una perspectiva única y valiosa, pero ninguno puede abarcar completamente la vastedad y complejidad de la realidad en su totalidad.

Por lo tanto y mientras los fundamentalistas se limitan a defender a capa y espada “su” mapa, desdeñando otras interpretaciones, es importante mantener una mente abierta, observar y explorar diferentes mapas, a fin de acercarnos a una comprensión más completa y enriquecedora de la verdad que trascienda las limitaciones de cualquier mapa en particular.

En lo referente a la constitución del ser humano, existen diversas formas de comprender su naturaleza multidimensional, desde la visión trina bien conocida en Occidente de cuerpo, alma y espíritu, pasando a la visión septenario de los orientales que también tiene varias formas de entenderse hasta el enfoque de los koshas en la filosofía tradicional de la India.

Todos los mapas suman, todos los mapas aportan, y toda la cartografía espiritual se fundamenta en una dimensión material, física, palpable, que sirve de soporte a la existencia y en una dimensión espiritual, metafísica, intangible, que es el punto de conexión con lo trascendente.

En este punto de partida existe una total concordancia en todas o casi todas las escuelas, en la Cábala se hablará de cinco niveles del alma, en la Teosofía de vehículos, desde el más denso Sthula Sharira hasta Atman, la conciencia pura, etc., etc.

En el día de hoy hablaremos de los Koshas.

¿Qué son los Koshas?

Según la filosofía védica, los koshas son diferentes capas o envolturas que componen la experiencia humana integral y que pueden compararse a capas de una cebolla, ocultando nuestra verdadera naturaleza que se encuentra en el centro, en el corazón. Otra metáfora habitual para ilustrar a los koshas es la de las muñecas rusas, también conocidas como matrioshkas. Cada muñeca encaja dentro de la otra, representando las capas o envolturas que componen el ser humano. Al abrir cada muñeca, se revela una nueva capa, simbolizando la idea de que hay diferentes niveles de existencia y conciencia dentro de nosotros.

Dicen los Upanishads: “El alma individual reside en el corazón, rodeada por los koshas, como una araña en su tela. El alma, el testigo interno, observa todo lo que sucede en el cuerpo y la mente, pero no se ve afectada por ellos.»

De acuerdo a esta concepción, existen cinco koshas o envolturas:

Annamaya Kosha: Este kosha está compuesto por los elementos materiales y se refiere a nuestro cuerpo físico, incluyendo los órganos, los sistemas corporales y los sentidos. Annamaya Kosha está relacionado con la nutrición, la salud y la percepción sensorial.

En sánscrito, la palabra “kosha” significa -como dije antes- envoltura o capa, mientras que “annamaya” se compone de “anna” (alimento) y “maya” (ilusión).

Al vivir a través de esta capa, los seres humanos se suelen identificar a sí mismos con ese conjunto de piel, carne y huesos, mientras que el materialismo ha tratado de convencernos que nuestra identidad se reduce a eso: a una estructura de “carne y huesos”, la cual –por medio de complicados procesos químicos– puede pensar, sentir y moverse. Sin embargo, el iniciado dice: “Tengo un cuerpo físico que necesita de comida y alimento. Es mi vehículo que debo cuidar y nutrir, pero yo NO SOY el cuerpo físico”.

Pranamaya Kosha: Este kosha se refiere a la energía vital o el cuerpo energético. Representa el flujo de energía vital o prana en el cuerpo. Pranamaya Kosha incluye el sistema de energía sutil, como los canales de energía (nadis) y los centros de energía (chakras). Se asocia con la respiración, la vitalidad y la conexión con el mundo sutil de la energía.

Cuando el prana fluye libremente y en equilibrio, se dice que la persona goza de buena salud y vitalidad. Por el contrario, si hay bloqueos o desequilibrios en el flujo de prana, pueden surgir problemas físicos, emocionales o mentales.

El iniciado dice: “Tengo un cuerpo pránico que me mantiene vivo y saludable. Es un vehículo que debo cuidar conscientemente a través de hábitos saludables de alimentación, respiración y sueño, pero yo NO SOY el cuerpo pránico”.

Manomaya Kosha: Es el cuerpo mental o la envoltura mental, de hecho la palabra “mano” proviene de “manas” (mente). Este kosha se refiere a la mente y los órganos sensoriales, es decir todo lo que nos permite pensar, sentir y percibir el mundo que nos rodea. También incluye las emociones y los sentimientos, es decir que podríamos asociar a esta capa, dentro del sistema de los koshas, con la «psyche».

Es en este espacio donde se genera la sensación del «yo» separado, de la idea de propiedad, es decir lo que es “mío” y no “tuyo”, así como se genera una particular forma de percibir el mundo y la realidad.

Dice el iniciado: “Tengo una mente que me ayuda a comprender la realidad. Mi labor es cultivar y entrenar mi mente para utilizarla como una herramienta poderosa que me permita entender el mundo y ver más allá de lo evidente. A través de la práctica de la atención plena, la meditación y el pensamiento positivo, puedo fortalecer mi mente y mejorar mi capacidad para discernir la verdad en medio de la complejidad del mundo. La mente es una herramienta, pero yo NO SOY ni mis pensamientos, ni mis emociones”.

Vijñānamaya Kosha: Es el cuerpo del conocimiento o la envoltura intelectual. Este kosha se relaciona con la sabiduría, la intuición y el discernimiento, y representa la parte superior de la mente, por encima de los pensamientos y las emociones.

Esta envoltura actúa como puente con nuestra sabiduría interna y nos permite desarrollar una comprensión más profunda de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodea.

Algunos estudiantes confunden el Manomaya Kosha y el Vijñānamaya Kosha, así que pongamos un ejemplo ilustrativo:

Imagina que estamos considerando cambiar de empleo. Vijñānamaya Kosha entra en juego permitiéndonos analizar y discernir la información relevante. Examinamos los detalles del trabajo, como el salario, los beneficios, las responsabilidades y las oportunidades de crecimiento. Utilizamos el intelecto y la capacidad de razonamiento para evaluar si esta oportunidad cumple con nuestras metas y valores personales.

Al mismo tiempo, Manomaya kosha también está involucrado en este proceso. Experimentamos emociones y sentimientos relacionados con esta decisión. Podemos sentir entusiasmo, ansiedad o dudas.

Siendo así, la interacción entre Vijñānamaya Kosha y Manomaya Kosha se manifiesta de la siguiente manera: tu Vijñānamaya Kosha te proporciona la capacidad de evaluar lógicamente los pros y los contras, analizar los aspectos prácticos y tomar una decisión informada basada en el conocimiento y la sabiduría. Mientras tanto, tu Manomayakosha influye en tus emociones y sentimientos, que pueden influir en tu nivel de satisfacción, motivación y bienestar emocional en relación con la decisión.

Manomayakosha percibe, capta, mientras que Vijñānamaya Kosha no solamente percibe sino que, además, tiene la posibilidad de comprender.

Dice el iniciado: “Cultivo el conocimiento y lo transformo en sabiduría, integrándolo conscientemente y conectando con mi ser interno. Sin embargo, no me apego al conocimiento porque yo NO SOY el intelecto”.

Por último, Anandamaya Kosha: Es el cuerpo de la bienaventuranza o la envoltura espiritual. Este kosha se refiere al estado de felicidad y plenitud que trasciende las limitaciones del mundo material. Este kosha es la conexión con lo divino, el estado de unidad y la experiencia de la dicha trascendental.

Aunque es la última capa, la más cercana al Atman, es decir la chispa divina, Dios en nosotros, no es el Atman porque tiene limitaciones (upadhis). De hecho, su nombre es “ananda” (bienaventuranza) pero aún en conexión con maya, la ilusión.

Los upadhis se refieren a las identificaciones y apegos que surgen debido a la interacción del Atman con los aspectos materiales y condicionados de la existencia, siendo el objetivo de los Misterios Mayores la trascendencia de estos upadhis para comprender de forma íntima la verdadera naturaleza del Atman, lo que permite experimentar la plenitud y la unidad con el todo.

Estos cinco koshas están interconectados y se superponen, formando una telaraña que envuelve la totalidad del ser humano. Dicho de otro modo, los koshas no deben entenderse por separado sino que se influyen y se nutren mutuamente, conformando -por lo tanto- un sistema holístico e interdependiente.

El trabajo iniciático comprende a todos estos koshas, a todas estas dimensiones y hablamos de una labor integral. En ocasiones hablamos de “alineación”, a fin de alinear estos vehículos convirtiéndolos en instrumentos eficaces a las órdenes del Yo Superior, lo cual se contrapone a la alienación, la separación, al vivir hacia afuera, desconectados del ser.

En este sentido, podemos vivir alineados en función del ser y viviendo una existencia significativa, consciente y con propósito, o bien alienados, divorciados de la naturaleza, aislados de los demás, desvinculados del Universo y la divinidad.